En los Ćŗltimos dĆas, varios incendios afecta la gran Ć”rea de EspaƱa, con una virulencia especial en las comunidades de Extremadur, Castilla y Leon y Galicia. Como resultado del rĆ”pido y agresivo progreso del fuego y la simultaneidad de la extinción, se superaron los sistemas de extinción, se evacuaron varias aldeas y muchos vecinos se vieron obligados a luchar contra las llamas.
El mundo rural sufre las consecuencias de estos llamados incendios forestales, ya que tambiĆ©n afectan las Ć”reas agrĆcolas, por ejemplo, en Torrefeta y yo florecen en Florajac, a principios de julio en CataluƱa e interfaces urbanas forestales en las Ćŗltimas tres canciones.
Abordar el desafĆo del fuego no es fĆ”cil y menos en tan intelectual y emocionalmente distante y despreciado como rural. Las soluciones mĆ”s efectivas estĆ”n en prevención, pero aunque sabemos que siempre es deseable a las acciones urgentes, es decir, la extinción, en tĆ©rminos de fuego, este conocimiento parece evitarse o, incluso, se invierte.
Falsamente culpable
CentrĆ”ndose en la causa del fuego, en la culpa de las especies que habitan bosques y apostan por la represión mĆŗltiple: parece ser una solución mĆ”gica para una solución mĆ”gica que adoptarĆa la posición opuesta si se trata de problemas sociales o de salud.
Todo es un argumento climĆ”tico picante, como incuestionable como estĆ©ril, porque el mero hecho atraĆdo no resuelve el problema. AquĆ somos responsables de resolver los problemas presentes en ciertos territorios. En cuanto a que comenzamos en la transición energĆ©tica, desafortunadamente, desafortunadamente tenemos muchas dĆ©cadas con un clima complicado.
El cambio climĆ”tico no es la causa del desafĆo del fuego, sino que los empeora y los hace virulentos. Con el clima, cuatro dĆ©cadas, la densidad de la masa forestal, su continuidad horizontal, falta de accesibilidad y su condición de abandono en un territorio prĆ”cticamente deshabitado ya serĆa una gran irresponsabilidad. Recuerde que los bosques han criado en EspaƱa en menos de 50 aƱos 62% en la extensión y 338% en biomasa acumulada y actualmente ocupa casi el 40% del territorio.
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Nueva vista del campo
Solo hay una solución que pasa por la creación de paisajes mucho mÔs resistentes que recuperan un manejo forestal extenso, el estómago y la agricultura, asà como la población en Ôreas de sangre rural de ecodus. Esto requiere cambios sustanciales en la forma de los presupuestos públicos, en los que los derechos de propiedad se reconocen fuera de la posesión habitual y se planifican, en los que se planea la infraestructura y en la que el entorno rural se trata a través de todas las inerciones de la custodia paternalista.
Casi siempre usamos un entorno rural para cualquier necesidad de población urbana sin una consideración mĆnima. Es, por ejemplo, turbinas eólicas, parques solares y vertederos. Alojan los tanques, que eran clave para suministrar electricidad y agua y agua potable. Ahora que sus concesiones elĆ©ctricas se apagan, ¿por quĆ© no se las das a los municipios en los que se encuentran?

Fuego en la provincia de Ourense, agosto de 2025. AƱos. Civil
¿Dejamos de pensar por quĆ© las piernas del famoso jugador de fĆŗtbol valen mucho mĆ”s que los presupuestos forestales de la comunidad autónoma? ¿Por quĆ© si los bosques espaƱoles interfieren con una emisión del 20%, este servicio clave para lograr la neutralidad de carbono no implica ningĆŗn rendimiento para dos millones de familias y la mayorĆa de los pequeƱos 3.000 sujetos locales que poseen montaƱas?
La Unión Europea estÔ comprometida con una gestión forestal innecesariamente limitada sin competencias formales para esto. Sin embargo, prevenir los bosques de la purificación en PAC cuando su contribución en términos de servicios ambientales y la transferencia de las Ôreas mÔs distantes y despobladas de su territorio estÔn lejos en toda la agricultura, lo que obviamente merece apoyo, pero no en la proporción actual del 99% al 1%.
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Beneficios que exceden la prevención del fuego
Si recuperamos la operación proactiva del territorio, no ahorraremos fuego, pero tendremos mĆ”s agua en rĆos y tanques, bioproductos neutros en carbono, ...), concentraciones menores de población en metrópolis, herencia rural mejor conservada y alimentos mucho mĆ”s saludables.
La ciencia confirma que las zonas protegidas formalmente se queman mÔs. Por lo tanto, no debemos pensar que la protección formal legal ya estÔ preservando el medio ambiente para dedicar mucha mÔs atención a su verdadero estado y que la población desarrollada por su proyecto vital. La investigación en los trópicos mostró que cuando la población local estÔ autorizada, los bosques se han conservado mejor.
Para superar este desafĆo, necesitamos solvencia y compromiso y ya no contribuimos al deterioro del problema. Y debemos ser conscientes de que los incendios son solo la punta del iceberg del abandono irresponsable del 70% del territorio espaƱol que ha estado descansando en los Ćŗltimos 70 aƱos.
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