Olvidado durante dĆ©cadas, Paul Poiret (ParĆs, 1879-1944) fue el diseƱador de alta costura mĆ”s importante de principios del siglo XX, el primero en cambiar realmente la silueta femenina.

Retrato de Paul Poiret en 1913 División de Impresiones y FotografĆas de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos
Con su irresistible personalidad, creó un proyecto creativo integral, una próspera empresa que abarcaba todas las artes decorativas y fue pionero en un estilo empresarial que inspiró a muchos diseñadores posteriores.
AdemÔs de ropa, hizo perfumes, publicó libros, decoró barcos, viajó por el mundo, creó una escuela de arte para niñas, profundizó en las vanguardias y siempre estuvo pendiente de crear un nuevo universo. Su desbordante creatividad le llevó finalmente a la ruina y el olvido, pero siempre estuvo orgulloso de su aportación.
Afortunadamente, el Museo de Artes Decorativas de ParĆs le dedica este mes una exposición, cuyo nombre lo define: La moda es divertida.
Nueva silueta femenina
Liberar el cuerpo femenino fue su primer objetivo. Paul Poiret observó y respetó la anatomĆa femenina natural, y se aseguró de que la ropa siguiera el movimiento del cuerpo con soltura. Creó en sus diseƱos lĆneas rectas o curvas y drapeados estratĆ©gicos que preservaban la elegancia y el estilo Ćŗnico de su firma.
En 1906 rechazó definitivamente el corsé y diseñó sus creaciones basÔndose en el sujetador, acto pionero de la modernidad que aún hoy sigue vigente. Diseñó pantalones cortos, caftanes, kimonos y turbantes, e innovó al ser el primero en presentar a sus modelos con el pelo corto.
Este nuevo y avanzado estilo, por su comodidad, se puso de moda y causó sensación entre mujeres de la alta sociedad, coquetas y los artistas mÔs relevantes.

DiseƱos de Paul Poiret expuestos en el Museo de Artes Decorativas de ParĆs. Museo de Artes Decorativas Investigación y desarrollo
Su intención era crear una nueva estĆ©tica, un lenguaje visual inusual. Entonces contrató a un quĆmico para que produjera nuevos colores en su propio laboratorio, explorando combinaciones armoniosas e innovadoras.
Para diseƱar grabados, fundó en 1911 el Atelier Martine, un lugar de formación gratuita para jóvenes con talento artĆstico y pocos medios. AllĆ, las niƱas dibujaron libremente, inspiradas por la naturaleza, sin intervención externa ni regulaciones acadĆ©micas.
Estos dibujos de flores, alcachofas y margaritas fueron transformados por Poiret en elementos decorativos que aplicó a telas de ropa, cortinas, cojines, alfombras y otros artĆculos del hogar.
El primer modisto con perfume.
Para Ć©l la moda no se limitaba a la ropa, sino un estilo de vida basado en el arte que debĆa romper con los gustos de la Belle Ćpoque e impregnarlo todo. Por ello, fue el primer diseƱador en crear una lĆnea de perfumes, ya que consideraba el aroma como un ejemplo de estilo personal.
Diez aƱos antes de que Chanel lanzara su legendario "No. 5" (1921), Paul Poiret ya habĆa fundado la empresa comercial Les Parfums de Rosine (que lleva el nombre de su hija mayor). Fue el Ćŗnico perfumista de moda en ParĆs durante una dĆ©cada, hasta que, ademĆ”s de Chanel, siguieron sus pasos la Casa Worth (1924) y el diseƱador Jean Patou (1925).
Sus hijas lo inspiraron para crear dos de sus aromas. Otros evocaban la imaginación francesa, como "Arlequinada", el exotismo, como "Aladdin" o "Nuit de Chine" (Noche china), o la sensualidad, como "Fruit defendu". Eran perfumes intensos, con ingredientes florales y exóticos.
Una vez mĆ”s recurrió a artistas para su producción. Todas las botellas eran sorprendentes, nuevas y elegantes, con formas geomĆ©tricas o florales y tapones decorativos. Son artĆculos de lujo por derecho propio y obras maestras pioneras del arte decorativo. Para el perfume "Arlequinade (1923)", por ejemplo, cuya fragancia fue creada por el perfumista Henri Almeras, se encargó del diseƱo del frasco de la artista cubista Marie Vasilieff y del escultor de vidrio Julien Viard.
Hoy en dĆa, los perfumes de Poiret se conservan en la Osmotheque de ParĆs.
La moda es entretenimiento.
En su autobiografĆa, Dressing the Time, dice que disfrutó de la vida en cada momento. Por eso compartió su creatividad organizando fiestas temĆ”ticas que se volvieron legendarias.
La primera, celebrada el 24 de junio de 1911, se llamó "La Mille et deukieme Nuit" ("Las mil dos noches"), y se inspiró en el clĆ”sico libro de cuentos Las mil y una noches. La invitación decĆa claramente que "los disfraces inspirados en historias orientales (eran) absolutamente obligatorios".

El material de Paul Poiret fue visto por Georges Lepape, ParĆs, Paul Poiret, colotipo pintado con plantilla. Las artes decorativas
Poiret se vistió de sultÔn y su esposa Denise de princesa enjaulada, con pantalones de estilo oriental y una túnica con faldas de ganchos que serÔ recordada por todos. La decoración, la comida, la música y las actuaciones giraron en torno a un tema central y mÔs de 300 invitados (artistas, escritores, aristócratas) asistieron vistiendo los diseños del anfitrión.
Fue una puesta en escena fastuosa de sus creaciones: exóticas, innovadoras, sorprendentes, teatrales y delirantes, como las que hoy son habituales en las presentaciones de las grandes casas de moda.
¿CatĆ”logos de moda u obras de arte?
QuerĆa que sus diseƱos llegaran a todos los rincones de Europa. Creó catĆ”logos promocionales con ilustraciones de artistas de la Ć©poca que eligió y ayudó a santificar.
En 1908, encargó uno a Paul Irib: Vestidos de Paul Poiret. En 1911 hizo lo propio con Georges Lepape en Las cosas de Paul Poiret. En ellos, las mujeres lucen sus diseños y aparecen fumando, en fiestas, charlando, rodeadas de ambientes que evocan lujo y sofisticación.
Estas colecciones son consideradas obras de arte de gran valor y hoy se conservan en la Biblioteca Nacional de Francia, el Museo Metropolitano de Nueva York y el Victoria and Albert Museum de Londres.
Una fuente inagotable de inspiración

Un traje a cuadros diseƱado por Paul Poiret en 1914. División de FotografĆas y FotografĆas de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos
Su estilo influyó en los gigantes de la moda que lo siguieron: Christian Dior, Jean Paul Gaultier y John Galliano, entre otros, asà como Gabrielle Chanel. La diseñadora Elsa Schiaparelli, gran amiga y admiradora, lo consideraba el Leonardo da Vinci del sector.
Fue el precursor del vestido de los años 20 que Chanel tomó y evolucionó creando una elegancia funcional. Si Poiret renovó y liberó la silueta, Chanel la hizo cómoda, acortando las faldas, dejando la cintura libre, materiales ligeros adaptados al movimiento natural del cuerpo. Paul Poiret condenó el estilo bÔsico y absolutamente simple de Chanel, que sorprendentemente ayudó a crear, llamado miserabilisme de luke.
El camino a la destrucción y al olvido
Durante la Primera Guerra Mundial, Poiret no abandonó su estilo artĆstico y lujoso, sin tener en cuenta la realidad social: dada la escasez de la guerra, ignoró, por ejemplo, tejidos estrictos como la lana.
Tampoco se correspondĆa con los nuevos gustos de la alta sociedad de la posguerra: bailar tango, nadar en el mar, conducir un coche, hacer deporte... Una vida mĆ”s rĆ”pida y dinĆ”mica requerĆa vestidos cómodos y adecuados para cada ocasión. Otros diseƱadores mĆ”s conscientes de los cambios, como Chanel, supieron aprovechar los acontecimientos y triunfar.
Su gasto excesivo, su resistencia al cambio y sus malas decisiones comerciales lo llevaron a la quiebra. En 1929 tuvo que cerrar su casa de moda, todas sus posesiones fueron subastadas y su contribución fue ignorada.
AsĆ, en 1944, murió: enfermo, fracasado y olvidado, el diseƱador que presagió la moda moderna y cuya influencia continĆŗa hasta el dĆa de hoy.
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