Con la llegada del frío, algunas personas notan que sus dedos se vuelven blancos, azulados o morados. Este cambio va acompañado de una sensación de dolor o ardor. Si alguna vez te ha pasado esto, probablemente tengas el fenómeno de Raynaud. Es un trastorno circulatorio que afecta a los dedos de manos y pies, aunque también puede aparecer en nariz, orejas y labios. ¿Pero por qué es eso? ¿Deberíamos preocuparnos? ¿Existe algún tratamiento?
El fenómeno de Raynaud se produce debido a la contracción excesiva de pequeños vasos sanguíneos en respuesta al frío y, en ocasiones, al estrés emocional.
Esta contracción tiene tres fases que explican los cambios de color:
La primera etapa es la palidez, debido a la reducción del flujo sanguíneo (isquemia) en la zona debido a la contracción de los vasos sanguíneos.
La segunda etapa muestra un color azulado (cianosis). La causa es la desoxigenación de la sangre en la zona afectada, debido a la reducción del flujo sanguíneo.
Y en tercer lugar viene el enrojecimiento. Esto se debe al aumento del flujo sanguíneo (hiperemia reactiva), a medida que los vasos sanguíneos se expanden en compensación.
Por este motivo, los dedos primero se tornarán blancos, luego entre azules y morados y finalmente rojos. Sin embargo, no todo el mundo presenta esta tríada: algunas personas presentan sólo dos fases de este fenómeno.
Una ocurrencia rara que generalmente es benigna.
Entre el 3 y el 5% de la población mundial sufre el fenómeno de Raynaud. Suele ser más común en mujeres y en climas fríos. En España, un estudio realizado en Valencia calculó una prevalencia del 2,8% en hombres y del 3,4% en mujeres.
En la gran mayoría de los casos, hasta el 90% de las veces, se trata de un proceso benigno y no se asocia a ninguna patología. Sin embargo, en algunos casos puede ser un efecto secundario tras el uso de fármacos como los betabloqueantes y la quimioterapia, o fármacos como las anfetaminas. Ciertos factores ambientales, como la exposición a vibraciones, también están asociados a su apariencia.
En un pequeño número de casos, el fenómeno de Raynaud también puede manifestarse como una enfermedad hematológica subyacente o un problema vascular. En otros casos, es una presentación de algunas enfermedades reumatológicas como la esclerosis sistémica, el lupus, el síndrome de Sjogren y la artritis reumatoide.
¿Cuándo debo ir al médico?
Cuando el fenómeno aparece a una edad mayor a la habitual -entre 15 y 30 años- podemos sospechar que puede deberse a alguna enfermedad. Si aparece después de los treinta años es necesario estudiar sus causas.
Existen otros factores que pueden alertarnos de que existe alguna patología relacionada:
Asimetría. Cuando sólo uno o dos dedos están afectados o se presenta sólo en una mano.
La gravedad del ataque. Cuando aparecen con temperaturas suaves o son muy prolongadas.
La presencia de úlceras o llagas en las puntas de los dedos.
En estos casos es recomendable acudir al médico de familia para descartar que se trate de un fenómeno de Raynaud secundario, en el que además existen otras enfermedades de base.
¿Cómo sabemos si tenemos el fenómeno de Raynaud secundario?
El primer paso es que el médico realice un examen exhaustivo. Posteriormente, algunos datos analíticos y capilaroscopia pueden ayudarnos a comprender lo que está sucediendo.
La "capilaroscopia periungueal" es una técnica no invasiva que permite la evaluación microscópica de la microcirculación del lecho ungueal, el área de la epidermis debajo de la uña. Para ello, nos fijamos en el número y la forma de los capilares.
Los capilares suelen tener forma de horquilla. La presencia de áreas de expansión, torsión, sangrado y avasculares nos alertarán sobre la posibilidad de afrontar un fenómeno de Raynaud secundario.
Asimismo, la presencia de autoanticuerpos nos hará sospechar de una enfermedad reumatológica de base. Se trata de anticuerpos que se dirigen contra sus propias estructuras en la sangre, como los anticuerpos antinucleares, los anticuerpos anticentrómero y los anticuerpos antitopoisomerasa.
¿Cómo tratarlo?
La principal medida para controlar el fenómeno de Raynaud es minimizar la exposición al frío mediante el uso de guantes y ropa de abrigo, así como calentadores de manos y agua tibia. También es aconsejable evitar los cambios bruscos de temperatura y proteger todo el cuerpo del frío, ya que la pérdida general de calor favorece la vasoconstricción periférica.
Además, deben evitarse factores agravantes como el consumo de tabaco, que también contrae los vasos sanguíneos.
El estrés emocional también puede actuar como factor precipitante. Por tanto, técnicas como la respiración controlada y la relajación pueden resultar útiles en algunos pacientes.
En la mayoría de los casos, suele ser suficiente identificar el desencadenante e implementar estas medidas básicas. De esta forma se evita que afecte la calidad de vida.
En los casos en que los episodios sean frecuentes o incapacitantes, por su duración o intensidad, se pueden utilizar diversos fármacos vasodilatadores. Los bloqueadores de los canales de calcio son los más utilizados, aunque hay muchas terapias disponibles que han demostrado reducir el número y la gravedad de los ataques.
Si este es tu caso y tus dedos han empezado a ponerse blancos o azules con el frío, ahora ya sabes la causa. Con estas medidas podrás controlar tus síntomas y disfrutar al máximo del invierno.
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