En el reverso de cada billete, la frase Novus Ordo Seclorum ("Nuevo Orden de los Tiempos") alude al principio que guía la nueva estrategia de seguridad de Estados Unidos.
El ataque a Venezuela y el arresto del presidente Nicolás Maduro presagian la separación de los Estados Unidos de Trump del orden internacional basado en reglas y el fin del orden liberal en su conjunto. Ahora está surgiendo un nuevo orden internacional, basado en el uso de la fuerza, el revisionismo y la seguridad en el continente americano.
A continuación presentamos cinco claves para comprender el resultado de la intervención militar y el nuevo orden que marca el inicio.
1. Poder presidencial ampliado
El ataque refuerza la nueva doctrina de un presidente imperial, uno que ejecuta órdenes sin esperar la aprobación del Congreso, la confirmación legal o la opinión de los medios.
Con los controles y equilibrios debilitados, la segunda administración Trump es libre de presentar el nuevo orden como una cuestión de seguridad urgente: mientras Estados Unidos está en guerra contra el narcotráfico (o la migración) y amenazado por "nuevas potencias" (un eufemismo para China), no hay necesidad de seguir el debido proceso ni los plazos.
Trump se identifica con los presidentes fundadores históricos de Estados Unidos, como Washington, Lincoln y Roosevelt. Los tres eran líderes carismáticos y, a medida que se acerca el 250 aniversario de la república estadounidense, tales comparaciones alimentan la retórica autoritaria de Trump.
La erosión del sistema político y legal estadounidense es innegable. El presidente ha aprobado un amplio paquete de regulaciones que promueven poderes de emergencia, un estado de crisis permanente y la supresión de la oposición política y del sistema judicial. El ataque a Venezuela es otro punto de inflexión en la reconfiguración de la relación de la presidencia con los poderes legislativo y judicial del gobierno, de acuerdo con la tradición hamiltoniana de un poder ejecutivo fuerte y unificado.
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2. (Latino) América para los estadounidenses (EE. UU.)
En el escenario internacional, el ataque a Venezuela promueve una agenda diplomática arraigada en la defensa de los intereses nacionales. El concepto de "Estados Unidos para los estadounidenses" ha regresado a lo grande: Panamá, México y Canadá se ven obligados a ceder a la voluntad de Trump, mientras la administración continúa presionando por el control de Groenlandia.
En América Latina, los gobiernos de izquierda de Brasil y Colombia lideran la oposición regional a Estados Unidos, mientras que el recién elegido chileno José Antonio Cast y el argentino Javier Miley son los aliados ideológicos de Trump. El continente en su conjunto está siendo testigo de un amplio giro hacia partidos nacionalistas de derecha que se oponen a la migración.
Si la transición venezolana posterior a Maduro se alinea con estos valores, desaparecerá toda esperanza de unidad nacional y una transición pacífica hacia la democracia plena.
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3. Control de recursos
Una vez más, se trata de petróleo, pero por razones diferentes a las de Irak. En un mundo donde la globalización se ha desplazado hacia la geoeconomía, Estados Unidos quiere proyectar su poder en los mercados y la regulación internacionales de la energía. La infraestructura, los puertos y los minerales de Venezuela son clave para que esto suceda.
Así que Estados Unidos no sólo quiere que el petróleo venezolano abastezca su mercado interno: también quiere imponer los precios internacionales y dominar la oferta. Su nueva visión apunta a equilibrar la soberanía energética y el desarrollo tecnológico con el comercio y la seguridad.
Pak Silica –una alianza internacional liderada por Estados Unidos firmada a finales de 2025 para asegurar las cadenas de suministro de tecnologías críticas como semiconductores e inteligencia artificial– marca el inicio de una era de diplomacia transaccional: chips de computadora a cambio de minerales. Para la "nueva" Venezuela, sus reservas de petróleo le permitirán participar en esta nueva dinámica de poder.
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4. Realineamiento geopolítico
La visión estadounidense del territorio fomenta una política exterior revisionista basada en la soberanía, similar a la de China, Israel o Rusia, arraigada en el concepto de "nomos", tal como lo definió el filósofo alemán de mediados del siglo XX, Carl Schmidt. Se trata de una visión del mundo en la que la división de las naciones en "amigas o enemigas" prevalece sobre una visión del mundo liberal guiada por la cooperación, el derecho internacional, la democracia y el libre mercado.
Según esta lógica, surgen esferas de influencia, se distribuyen recursos y se equilibran bloques de poder, como muestran los ejemplos anteriores: sin oposición, China dominaría el sudeste asiático, Rusia reduciría su guerra a cambio del 20% de Ucrania y el control de sus recursos materiales y energéticos, e Israel rediseñaría el mapa de Oriente Medio y firmaría acuerdos comerciales con los países vecinos.
5. Europa, la democracia y Hobbes
Ideales como la democracia, el Estado de derecho y el libre comercio se están desvaneciendo rápidamente y, sin una capacidad efectiva, las cosas no terminan bien para la Unión Europea. Como vimos con Gaza, la UE a menudo tiene fuertes desacuerdos ideológicos con otras potencias importantes, pero no inspira suficiente respeto para hacer nada. La intervención militar estadounidense revive el realismo político hobbesiano, donde la libertad se cede a un soberano absoluto a cambio de paz y seguridad.
En el nuevo orden de Trump, el poder presidencial –no la verdad, las leyes o los valores democráticos– tiene la última palabra.
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política interna de estados unidos
2026 es un año electoral en Estados Unidos, con 39 elecciones para gobernador y varias elecciones estatales y locales que se celebrarán entre marzo y noviembre.
A través de sus acciones en Venezuela, la administración Trump está debatiendo efectivamente su modelo de sucesión. Una facción, encabezada por JD Vance, quiere evitar problemas en el extranjero y restaurar un modelo económico industrial. El segundo, encabezado por el Secretario de Estado Marco Rubio, está dedicado a restaurar el orden internacional con un Estados Unidos fuerte y dominante. El resultado de la operación venezolana podría inclinar la balanza y determinar el sucesor de Trump en las elecciones presidenciales de 2028.
El ataque a Venezuela no es sólo una intervención en la región: también refleja los tiempos cambiantes en los que vivimos. Si bien el tranvía internacional se había limitado anteriormente a lemas no relacionados, ahora dio su primer paso en la estrategia militar. Atrás quedaron los días del poder blando, las relaciones transatlánticas y la paz en Iberoamérica. Nace un nuevo orden.
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