Hubo un momento en que nuestros antepasados europeos proporcionaron caza de alimentos y recolectaron los frutos de las plantas que eran. Esa fase, llamada mesolĆtica, terminó cuando la agricultura y el ganado comenzaron a practicar, que fue bautizado como inalite. Y fue una transición gradual, no de repente.
Por lo que sabemos, el Neolithlo se extiende por Europa a travĆ©s de rutas confiables. Uno visitó la costa norte del MediterrĆ”neo. Otros, cruzaron el interior (Balcanes y Europa Central). La ruta costera fue mĆ”s rĆ”pida, porque los individuos movĆan distancias mĆ”s largas con la generación.
Dos muestran restos culturales muy diferentes, como la cerĆ”mica. AdemĆ”s, cada ruta tiene algunas secuencias genĆ©ticas que no aparecen en los agricultores en la otra ruta. Esto llevó a pensar que los mecanismos de propagación neolĆtica eran completamente diferentes de todos modos.
Sin embargo, es sorprendentemente que la hibridación de los primeros inmigrantes neolĆticos con poblaciones de gĆ©nero sea prĆ”cticamente la misma con ambos momentos.
Progresión por milenios
NeolĆtico, de Oriente Medio y Turkie, llegó por primera vez al sureste (Grecia) hace unos 9,000 aƱos. Luego se expandió al oeste y al norte de Europa, hace unos 4.000 aƱos.
A finales del siglo pasado, algunos arqueólogos creĆan que los Ćŗltimos cazadores adquirieron tipos nacionales de agricultores vecinos y comenzaron a practicar la agricultura. Pero en las Ćŗltimas dĆ©cadas, gracias al anĆ”lisis de los restos genĆ©ticos prehistóricos, se ha demostrado que este no es el caso.
Ahora sabemos que esta era la población de los agricultores de inmigrantes que trajeron agricultura. Pero tambiĆ©n sabemos que existe la hibridación entre ambas poblaciones. Es difĆcil de cuantificar, porque se requieren los datos de muchas personas.
Los genes hablan
Junto con mi compaƱero Joakuim Perez-Losada, analizamos en la revista de la comunicación de la naturaleza de todos los individuos neolĆticos europeos cuyas secuencias genĆ©ticas conocidas (un total de 961 individuos) son conocidas. Los agrupamos en 16 regiones geogrĆ”ficas diferentes, algunas a lo largo de rutas costeras y otras en la ruta interior.
La variación del porcentaje de individuos que tienen una cierta secuencia genética difiere a lo largo de dos rutas, que tienen velocidades muy diferentes y cubren distancias muy diferentes: aproximadamente 6,000 kilómetros para la costa y aproximadamente 3.000 km para el interior.
Hasta ahora, no hay sorpresa, porque se sabĆa que dos rutas eran diferentes. Pero utilizando simulaciones por computadora, encontramos que el porcentaje de inmigrantes de inmigrantes y descendientes con cazadores de colegas son prĆ”cticamente el mismo junto con ambas rutas, aproximadamente 3.6%.
Este tipo de estudio, que combina simulaciones por computadora con datos arqueológicos y genéticos, en el futuro puede comprender mejor la evolución de la población europea y también comparar los roles de hombres y mujeres en la hibridación de la población.
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