Después de décadas de negociaciones, el 9 de enero la Unión Europea apoyó por mayoría cualificada la firma de un acuerdo comercial con el Mercado Común del Sur (Mercosur) -integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia y con Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam como socios-. Se espera que el acuerdo se firme el 17 de enero.
Desde el inicio de las negociaciones, el acuerdo ha suscitado amplios debates y provocado el descontento entre muchos agricultores, que critican el desconocimiento de su realidad por parte de los burócratas de Bruselas, las cuestiones relacionadas con la Agenda 2030 y la asimetría de los Estados miembros en cuestiones agrícolas.
Este descontento ha dado lugar a numerosas protestas, como las que han tenido lugar en los últimos días, que reflejan el malestar estructural del campo europeo ante unas políticas que, desde la perspectiva de muchos agricultores, ponen en peligro su viabilidad económica y la igualdad competitiva del mercado agrícola de la comunidad.
Tensiones entre agricultores e instituciones europeas
Estudios recientes sobre los movimientos de protesta agrícola han demostrado que las reformas de la Política Agrícola Común (PAC) –especialmente aquellas asociadas con mayores requisitos ambientales y simplificación burocrática– han causado tensiones constantes entre los agricultores y las instituciones europeas.
Las protestas que provocaron no tienen precedentes, pero son parte de la historia de movilizaciones que han influido en la evolución del PAC desde sus primeras décadas. Las quejas de los agricultores van desde la pesada carga de las regulaciones ambientales que deben cumplir hasta la percepción de que los mecanismos de apoyo financiero no reflejan adecuadamente los desafíos económicos contemporáneos del sector.
Además: ¿Cómo ven los agricultores la transición hacia la sostenibilidad marcada por la PAC?
¿Qué significa el acuerdo con Mercosur?
El acuerdo comercial entre la UE y el bloque sudamericano Mercosur se negocia desde hace décadas y pretende crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo. Aunque sus defensores enfatizan las ventajas macroeconómicas y geopolíticas de eliminar aranceles y facilitar el comercio entre regiones, muchos agricultores en Europa han expresado su oposición, creyendo que la apertura del comercio podría convertirse en una competencia "desleal" para productos agrícolas que no están sujetos a los mismos estándares ambientales y sanitarios que la UE.
El acuerdo implica la supresión de los aranceles del 35 por ciento que las empresas europeas debían pagar para acceder a los países del Mercosur. Esto multiplicará los flujos comerciales en la mayor zona comercial del mundo, en un momento en el que las relaciones con EE.UU. atraviesan una situación crítica.
Como suele ocurrir, hay sectores perjudicados por la nueva competencia de las importaciones (cereales, arroz, carne de vacuno o miel) y otros con posibilidades de ampliación de mercado (aceites, vinos, carne de cerdo, lácteos).
Este tipo de acuerdo de libre comercio tiene diferentes efectos sobre el comercio de productos agroalimentarios y puede crear tensiones específicas en sectores sensibles. Por ejemplo, la política de subsidios de la UE –parte integral de la PAC– afecta la dinámica de la competencia entre los productores europeos y los socios comerciales, así como las oportunidades de acceso al mercado para los productores del Mercosur.

Protesta del sector agrícola en Francia el 14 de octubre de 2025. Pierre Laborde/Shutterstock Manifestaciones recientes y demandas del sector
El 18 de diciembre de 2025, miles de agricultores europeos bloquearon el centro de Bruselas con tractores para protestar contra lo que consideran recortes presupuestarios de la PAC y contra la firma del acuerdo UE-Mercosur. Estas movilizaciones coincidieron con una cumbre de líderes europeos, destacando la capacidad del movimiento agrario para influir en la agenda política de la comunidad.
Organizaciones agrarias, como la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Assaya), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Pastores (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Pastores (UPA), condenaron que la propuesta del Marco Financiero Plurianual para 2028-2034. implicó una reducción significativa de fondos, una reducción directa de fondos, y según ru, la cohesión territorial en Europa está en peligro.
Al mismo tiempo, los manifestantes cuestionan que el acuerdo Mercosur se esté negociando sin mecanismos de reciprocidad que exijan que los productos importados cumplan con los mismos estándares ambientales, sanitarios y laborales que los productores europeos deben cumplir.
Estos movimientos expresan no sólo demandas económicas, sino también resistencias culturales a cambios estructurales en el sector y tensiones entre la globalización comercial y las políticas públicas nacionales o regionales. Específicamente, en las protestas de 2023-2024, los agricultores articularon demandas de precios justos, cargas administrativas y reglas comerciales internacionales dentro de una política agrícola que enfrenta la transición hacia la sostenibilidad ambiental y la competitividad global.
Además, algunos análisis señalan que las reformas ambientales asociadas a la PAC, aunque necesarias para alcanzar los objetivos climáticos de la UE, se perciben como desproporcionadamente costosas para los pequeños y medianos productores –los primeros tienen menos recursos para afrontar los cambios–, alimentando tensiones entre la agricultura tradicional y los modelos de producción sostenible.
Una política agrícola y comercial más equilibrada
Las protestas de los agricultores europeos contra la PAC y el acuerdo con Mercosur reflejan un profundo dilema entre la política de sostenibilidad y liberalización comercial, por un lado, y la demanda de seguridad económica y estabilidad del sector agrícola, por el otro. Estas movilizaciones enfatizan la necesidad de diseñar una política agrícola y comercial más equilibrada, que tenga en cuenta tanto la competitividad internacional como la igualdad social y ambiental dentro de la UE.
Pese al descontento del sector, el presidente rotatorio del Mercosur, el ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Rubén Ramírez, aseguró que las medidas de protección a los agricultores europeos aprobadas por la Comisión Europea en diciembre "no forman parte del histórico acuerdo de libre comercio firmado en Montevideo en diciembre pasado".
El frente multipolar que se prevé nos traerá previsiblemente más protestas tanto a nivel comunitario, como a nivel nacional y local, solapando con otros aspectos de la situación internacional, como las cuestiones financieras de las ayudas a Ucrania y las posiciones trumpistas sobre el comercio exterior, que sirven de marco para el desarrollo de la PAC. El declive geopolítico de la UE en el nuevo contexto, que desplaza el centro de la toma de decisiones del Atlántico al Pacífico, es una razón de peso para fortalecer la sostenibilidad de la alimentación como arma estratégica.
0 Comentarios