No lo es, no lo sabemos. Es un sentimiento esencial de un ser humano que generalmente se enfoca en el futuro: lo que pasarĆ” maƱana. Pero la incertidumbre no vive sola en el calendario. TambiĆ©n se instala al considerar los procesos que conducen a lo que sucede: ¿por quĆ© me mide 1,65 metros? ¿QuĆ© nos lleva, o no, desarrollar cĆ”ncer? ¿QuĆ© estĆ”n afectando los genes? No solo pregunte si, al lanzar la moneda, serĆ” costoso, sino que los mecanismos fĆsicos y contextuales impulsan esos resultados y medidas.
No hay bola de vidrio: la realidad es compleja, ruidosa y a veces caprichosa; Y nuestro conocimiento es inevitablemente limitado. Lo que tenemos es un lenguaje para cuantificar esa falta de seguridad y convertirla en algo que podamos tomar decisiones: probabilidad. Y tenemos una disciplina que llama a ese idioma en el que observamos y medimos: estadĆsticas.
La probabilidad de lo que nos preocupa
QuizĆ”s el aterrizaje de la idea en el ejemplo nos ayuda a entenderlo mejor. Pensemos en el cĆ”ncer de pulmón. Las preocupaciones personales sobre la presencia de esta enfermedad se formulan en condiciones binarias: "¿Puedes tocarme o no?" - Pero la respuesta a esta duda razonable es probable. No es lo mismo decirnos que es probable desarrollar esta enfermedad 3%, 20%u 80%, ¿verdad? NingĆŗn figurus garantiza el resultado final, pero cambiarĆ” las decisiones que tomamos con respecto a la frecuencia que haremos los exĆ”menes, nuestros hĆ”bitos y nuestras prioridades.
La pregunta es entonces en cómo determinar esa probabilidad. Podemos centrarnos en la bĆŗsqueda de estimaciones construidas con condiciones similares, exposición ambiental, hĆ”bitos, antecedentes, etc., sin perder el hecho de que serĆ”, la evaluación y, como tal, se volverĆ” a conectar, volver a conectarse. Por lo tanto, un estudio serio no confirmarĆ” "su riesgo es 3%" como si la propiedad fuera descubierta, pero "dadas sus caracterĆsticas y datos disponibles, el riesgo es muy probable entre 1%y 5%". AdemĆ”s, "muy probablemente" tambiĆ©n se puede cuantificar, tratando de poner la clasificación y la coherencia en lo que sabemos lo que no.
¿Y quĆ© depende de la calidad de esa evaluación? Bueno, bĆ”sicamente tres pilares. Primero, datos: no es solo tanto, sino quĆ© tan bien representan a la población que nos importa. Segundo, DiseƱo: cómo se recopilan estos datos, con quĆ© controles, con quĆ© tipo de cuidado evita el sesgo. Tercero, Modelo: Simplificación matemĆ”tica y tĆ©cnicas estadĆsticas que utilizamos para implementar una evaluación y cuya aplicabilidad dependerĆ” de mejores o peores resultados con los mismos datos. Los datos suficientes, obtenidos por un buen diseƱo y analizado la tĆ©cnica correcta siempre detendrĆ”n otro paso hacia el Ć©xito.
A partir de aquĆ aparece otra pregunta: cuĆ”les son variables realmente involucradas en riesgo. Volviendo al cĆ”ncer de pulmón, podemos evaluar factores como el tabaco, la contaminación, la ocupación, la actividad fĆsica ... pero, alrededor, porque ver dos cosas que se mueven juntas no es suficiente para concluir que uno causó otro. Es posible que un gran estudio de observación determine que aquellos que hacen menos cĆ”ncer de pulmón hacen mĆ”s deportes, pero quizĆ”s una conexión real es que mĆ”s deportes no fuman.
Esto es lo que en las estadĆsticas, llamamos confusión. Para limpiarlo, tenemos que trabajar en ese segundo pilar que discutimos: un diseƱo mĆ”s especĆfico y mĆ”s exigente elegiremos quĆ© variables incluir en un modelo o quĆ© serĆ” mĆ”s efectivo en el modelo.
¿CuĆ”nto me afecta eso?
Una vez que termina esa fase, la siguiente pregunta es el tamaño. No es suficiente saber si el factor afecta, también necesitamos saber cuÔnto cambia el riesgo. Esto debe distinguirse por riesgo absoluto y relativo. Decir que "fumar duplica el riesgo" significa hablar en una visión relativa: si una persona no feroz tiene un 10% de riesgo, duplicarlo conduce al 20%. Suena igualmente fuerte cuando el riesgo pasa 0.5% a 1%, pero el impacto prÔctico es diferente.
En ese sentido, cuando se hace referencia a este hÔbito, hablan de riesgos relativos, probabilidad de probabilidad, pero realmente importante que esta jerga termine convirtiéndose en números que leen que en la vida pueden ponerlo en sus vidas.
Y el último obvio que nunca quedó: ver uno de estos valores escritos, puede haber porcentaje. Es importante que no lo confunda con probabilidad y, en ese sentido de probabilidad, nunca supera el 100%. Dar valor es fÔcil. Interpretarlo y comprender las reglas que lo administran, no tanto.
Una guĆa breve para comprender la probabilidad
Volvamos al momento en que le informan sobre su probabilidad de cĆ”ncer de pulmón. Lo habitual es ver eso expresado en porcentaje (entre 0% y 100%). TambiĆ©n se puede expresar hasta el tiempo que un -3% es 0.03; 20% son 0.2 o como "x cada n" donde, por ejemplo, uno de cada 1 000 serĆa 0.1% (0.001) o tres de diez, al 30%.
El problema ocurre cuando los formatos se mezclan en el mismo texto, porque tendemos a ver mÔs (n) que en parte (x) y podemos ser "uno de cada 1,000" riesgo de "uno en 100", cuando en realidad estamos hablando de 0.1% en comparación con el 1%.
Se dio cuenta del nĆŗmero, es hora de interpretarlo y tenemos dos miradas diferentes. La apariencia honesta comprende la probabilidad como la frecuencia que verĆamos el evento cuando repitamos el proceso muchas veces. Funciona muy bien en contextos controlados y repetibles. Pero cuando estamos hablando de la probabilidad de lluvia o de que una persona estĆ” informada, donde no podemos "repetir" el mismo dĆa o la misma vida, lo cual es mĆ”s natural, lo que con probabilidad conduce al grado de evidencia coherente a travĆ©s de la coherencia con la nueva evidencia.
Estas dos perspectivas tambiĆ©n ayudan a comprender la incertidumbre de la evaluación. El rango de valores creĆbles que discutimos anteriormente se llaman intervalos de confianza bajo la frecuencia de paradigma o intervalos de credibilidad bajo Baesonia. En ambos casos, nos ayudan a medir la confiabilidad de la evaluación. El riesgo estimado entre el 1% y el 5% no son los mismos entre 1% y 10%. QuizĆ”s ambas cifras nos dejan tranquilos a la enfermedad, pero el primer intervalo es mĆ”s especĆfico y, por lo tanto, mĆ”s informativo sobre lo que sabemos y seƱalamos, probablemente mejores datos o un mejor uso de estos.
En resumen, la inseguridad estĆ” presente en cualquier proceso diurno y no se puede eliminar, pero es una medida. En esto, lo devolvemos visible y honesto. La probabilidad y las estadĆsticas no prometen conciencia, sino mejores preguntas y un mĆ”s consciente de la decisión. No se trata de controlar el bosque lleno de esquinas oscuras, sino caminar a travĆ©s de Ć©l con mejores criterios.
La versión original de este artĆculo fue publicada en la revista Telos, por Foundation Telephone.
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